Dios ha hecho lo que la ley de Moisés no era capaz de hacer, ni podría haber hecho, porque nadie puede controlar sus deseos de hacer lo malo. Dios envió a su propio Hijo, y lo envió tan débil como nosotros, los pecadores. Lo envió para que muriera por nuestros pecados. Así, por medio de él, Dios destruyó al pecado.(Romanos 8:3 TLA)
Esta expresión significa mucho para aquellas personas que se sienten imposibilitadas de abandonar un habito de pecado, que solamente se sienten fuertes en Dios por temporadas, que finalmente se dan cuenta que son tan débiles que se dejan llevar por las olas del pecado siempre. Hay dos verdades que Dios nos dirá hoy: Jesús fue tan débil como nosotros, en la misma condición de semejanza, es por eso que su misericordia es tan grande y tiene compasión de nosotros, pero así como fue débil, se fortaleció en el poder del Espíritu y nunca peco, la otra verdad es que por medio de Jesús, el pecado ya fue destruido totalmente. Sera que vas a perder una batalla en la que ya se te dio la victoria y tu enemigo ya fue vencido completamente?. Por medio de Jesús tenes misericordia, compasión y victoria total sobre el pecado.
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