Pero el rey Ezequías y el profeta Isaías hijo de Amoz oraron por esto, y clamaron al cielo. Y Jehová envió un ángel, el cual destruyó a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes en el campamento del rey de Asiria. Por tanto, este volvió a su tierra avergonzado; y al entrar en el templo de su dios, lo mataron a espada sus propios hijos.(2 Crónicas 32:20-21)
Ezequías obró fielmente, agradando al corazón de Dios en todo y cuando se levantaron sus enemigos, declaro su plena confianza en publico pero se puso a orar y clamar al cielo, acompañado de una autoridad espiritual, en privado. Es ahí donde inmediatamente Dios acciona en favor de Ezequías. No quiero y jamás podré encasillar el accionar de Dios a nuestro favor cumpliendo ciertos pasos o requisitos, siendo que El es Dios soberano, podría actuar como quisiera, de la forma y el tiempo que lo desee. Pero, si hiciéramos todas las cosas y de la forma que Ezequías obró, quizás tengamos rápidamente el brazo de Dios extendido para pelear nuestras batallas al orar y clamar, dándolos plena victoria sobre cada situación.
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