En total, los utensilios de oro y de plata eran cinco mil cuatrocientos. Todo esto lo hizo llevar Sesbasar con los que subieron del cautiverio de Babilonia a Jerusalén.(Esdras 1:11)
Será que alguien me podrá explicar lógicamente como unos esclavos que están lejos de su tierra, tienen tantas posesiones para hacer una obra tan grande como ser la reedificación de la casa de Dios que estuvo abandonada y desierta 70 años. La lógica jamás me podrá explicar pero al leer las escrituras yo sé que Dios es el dueño del oro y de la plata (Hageo 2:8) y no sólo eso, del universo entero. Entonces, cuando Dios puso el deseo en tu corazón de hacer su obra, aun no teniendo ningún recurso disponible, vas a conocer de su provisión. Porque así es Dios: se provee. Se proveyó para el sacrificio de Abraham en lugar de Isaac, se proveyó para su sacrificio perfecto que dio salvación al mundo entero (Jesús) y se va proveer para que su obra continúe. Si sos un obrero o pastor, Dios conoce tu corazón para con la obra y se va proveer.
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