martes, 20 de octubre de 2020

LEJOS DE CASA

A los que escaparon de la espada los llevó cautivos a Babilonia, donde fueron siervos de él y de sus hijos hasta que vino el reino de los persas;(2 Crónicas 36:20)
Estas son las consecuencias de haber escuchado la voz de Dios, que con amor y misericordia advertía una y otra vez a su pueblo llamándoles al arrepentimiento, pero la única respuesta que recibió fue desprecio y burla. Subió por tanto la ira de Dios contra su pueblo y ya no hubo remedio. Vino contra ellos el rey de los caldeos matando a espada a jóvenes, ancianos, despojando todos los tesoros de la casa de Dios y de la casa del rey y sus príncipes, quemaron la casa de Dios, derribaron el muro de Jerusalén(su refugio o protección); es decir, fue terrible las consecuencias de la desobediencia. Y los que quedaron con vida se convirtieron en cautivos y siervos de los enemigos. Esto mismo pasa cuando constantemente estamos desobedeciendo a Dios, llegará el momento que las consecuencias caerán sobre nosotros y terminaremos en un lugar lejos de casa, confinado en un lugar por fuerza, privado de nuestra libertad. Por eso la biblia menciona en Juan 8:34-35 lo siguiente: Jesús le respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.

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