Pero al rey de Judá, que os ha enviado a consultar a Jehová, le diréis así: "Jehová, el Dios de Israel, ha dicho así: Por cuanto oíste las palabras del libro y tu corazón se conmovió, te humillaste delante de Dios al oír sus palabras sobre este lugar y sobre sus habitantes, y te humillaste delante de mí, rasgaste tus vestidos y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová.(2 Crónicas 34:26-27).
Si leemos la palabra de Dios con la actitud correcta, considero que tendríamos la misma reacción de este rey Josías, que al oír las palabras del libro se emocionó hasta el punto de despertar deseos de llorar, de hecho que lo hizo, además se humilló y demostró su dolor por haber conocido lo que al corazón de Dios le desagradaba en cuanto a acciones que sus padres estuvieron haciendo de igual forma que el pueblo a quien estaba gobernando. Cuando escuchas o lees la biblia que es la Palabra misma de Dios y te confronta mostrando el pecado, ¿sentís indiferencia o te conmueve hasta el punto de humillarte y llorar en la presencia de Dios?. El conocer o escuchar no es el todo del evangelio, el punto principal es la reacción posterior a ello. Si esta es la reacción tuya, hoy te digo: Dios también te ha oído. Eso quiere decir que habrá una palabra o acción a tu favor en cualquier momento. Si no vas a oír la palabra de Dios como lo hizo este rey, dejaite nomas.
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