Al leer esta porción de la escritura pensamos que esto es sumamente terrible, que nadie en su sano juicio lo haría; que una persona designe, establezca y nombre a sus propios sacerdotes para que dirijan su adoración a ídolos, dioses paganos, a los demonios y a imágenes que ellos mismos mandaron hacer, en lugar de Dios. Pero eso mismo lo hacemos consciente o inconscientemente designando ciertas personas para que nos dirijan nuestra adoración a determinados dioses o ídolos (a veces somos nosotros mismos u otra cosa, persona que ocupa el lugar de Dios). Deja de levantar y establecer sacerdotes, que se entienda que no se trata de la investidura de una determinada religión, sino que a lideres que dirijan nuestras adoraciones falsas y mejor establece como guía a personas así como Pablo que decía en 1 de Corintios 11:1.: Sed imitadores míos, así como yo lo soy de Cristo.
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