Por lo tanto, el rey no prestó atención al pueblo. Este giro en la historia ocurrió por voluntad de Dios, porque cumplía el mensaje que el Señor le había dado a Jeroboam, hijo de Nabat, por medio del profeta Ahías de Silo.(2 Crónicas 10:15 NTV)
Jeroboam ciertamente no se esperaba, de parte del rey, un trato tan duro, soberbio y altivo para él y el pueblo de Israel. Así ocurre con todas las cosas, cuando tenemos ciertas expectativas y deseos muy fuertes que no se llegan a concretar que literalmente hay un giro tan inesperado y repentino en la historia de nuestras vidas que no lo queremos o nos cuesta mucho aceptar y cuanto mas entender. Hasta el momento que reconozcas que todo aconteció por voluntad de Dios, para que se cumpla la palabra o promesa que te dio, no aceptarías muchas cosas del pasado y quizás del presente. Hoy quiero que sepas que Dios, todo lo dispuso, lo planeó y las cosas tomaron este rumbo por su soberana voluntad.
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